Seleccionar página
Share this...
Share on Facebook
Facebook
1);'>Pin on Pinterest
Pinterest
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Para adentrarnos en la tercera ola del feminismo hemos de situarnos nuevamente en los Estados Unidos a comienzos de la segunda mitad del siglo XX. Habían pasado algunos años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Esta guerra se cobró la vida de 72,604,600 millones de personas (3.75% de la población total mundial) 2), de las cuales 405.399 pertenecían al ejército estadounidense 3); el Presidente estadounidense Harry Truman ya había pronunciado su discurso, mediante el cual presentaba al desarrollo como la meta a alcanzar por parte de los demás países “sub-desarrollados”; y, recién se había suscrito la Declaración Universal de los Derechos Humanos en París (1948), en cuyo preámbulo los pueblos de las Naciones Unidas reconocían su fe en la igualdad de derechos de hombres y mujeres. Sin embargo, en la realidad todavía no habíamos alcanzado una verdadera igualdad. Mientras tanto, el feminismo estaba un poco adormecido.

En efecto, las mujeres fueron las que sostuvieron la economía y la industria en tiempos de guerra, mientras los hombres se encontraban en el frente de batalla; y, una vez que ésta finalizó tuvieron que regresar a sus hogares 4). A esto hay que añadir la siguiente reflexión que hace Marianne Leyton:

La maquinaria político y publicitaria de los países industrializados se avocó a la tarea de retomar el liderazgo masculino en todas las esferas de la vida pública y privada, y así devolver también las fuentes de empleo a quienes regresaron de la guerra. Para ello, se resaltó las bondades del trabajo en el hogar y se creó una imagen de la mujer ideal: bonita, perfectamente arreglada, obediente y complaciente con el marido, y atenta a los hijos y a las tareas del hogar. Se trataba del nacimiento de la perfecta ama de casa, un estereotipo femenino muy característico de los años 19505).

Así, el deber de brindarles una vida cómoda al estilo americano a los militares que regresaban a casa después de una larga batalla, recayó en sus esposas. Para ellas, la nueva vida consumista, materialista y abocada al hogar limitaba la capacidad de elección de su propio destino, su verdadera autonomía moral. Y es que, difícilmente se puede aspirar a la libertad sin contar con una verdadera autonomía moral.

Lo anterior coincide con un gran incremento de la producción industrial que va de la mano de un consumo exacerbado de bienes que ya no solo cubren necesidades básicas, sino lujos y comodidades. La publicidad estimula y orienta el consumo sembrando continuamente deseos, y como sabemos los deseos son infinitos. Al mismo tiempo la obsolescencia programada 6) contribuye a acelerar los procesos de producción y comercialización del nuevo neocapitalismo de consumo 7).

¿Por qué no ser feliz tú, mujer, que ya posees una casa grande para decorar? ¿Y qué me dices de los electrodomésticos que hacen el trabajo por ti?, ¿Qué hay del coche último modelo y los muchos hijos a los que tienes que educar?

Pues bien, en este contexto Betty Friedan publica «La mística de la feminidad» (1963), obra que reaviva al feminismo removiendo las conciencias de muchas mujeres cuyas vidas sentían vacías, incluida la de la propia autora. Con posterioridad a la publicación de su obra más conocida, Friedan salta de la teoría a la práctica política y en 1966 funda, junto con otras mujeres y hombres, la “National Organization for Women” (NOW). Esta organización de talante liberal propugna la igualdad entre hombres y mujeres dentro y fuera de ella. Sin embargo, en los inicios del movimiento y dentro de él se desempeñaron los mismos roles de género de los que tanto renegaban las mujeres: hombres liderando y mujeres sirviendo cafés. Por ello, muchas deciden separarse de NOW y emprender una <<lucha de las mujeres y para las mujeres>> bajo el paraguas del Movimiento de Liberación de la Mujer 8). Por su parte, NOW continuaría fiel al liberalismo, mientras que el feminismo radical se diversificaría cobrando protagonismo por sus consignas que van hasta la raíz del problema.

El feminismo es la noción radical de que las mujeres somos seres humanos

Para entender la diferencia entre estas dos corrientes, Nuria Varela nos explica que «el feminismo liberal se caracteriza por definir la situación de las mujeres como una desigualdad —y no una opresión o una explotación» 9); mientras que el feminismo radical –para el cual <<lo personal es político>>– percibe al patriarcado como un sistema masculino de dominación instaurado en todos los ámbitos de la vida, ya no solo en la esfera pública, sino también en la privada. Como sabemos, es la esfera privada la que incluye todo lo concerniente a la vida íntima y reproductiva, a las sexualidades y a lo familiar.

Lo personal es político

Así, los dos libros claves para el feminismo radical fueron: «Política sexual» (1969) de Kate Millet, y «La dialéctica del sexo» (1970) de Sulamith Firestone. Si bien, el feminismo radical nace en los EEUU, su eco resuena en varias partes del mundo. Y es que lo importante del feminismo radical es la toma de conciencia individual sobre relaciones de poder hasta entonces naturalizadas en las categorías sociales más imperceptibles, como pueden ser las relaciones sexuales. No se puede llegar a ser una mujer libre y autónoma sin reconocer primeramente que no se vive plenamente en la libertad y autonomía.

En la actualidad es más pertinente hablar de FEMINISMOS. Como un árbol con un tronco bien enraizado, el feminismo ha ido ramificándose y adaptándose a las diferencias etnológicas y socioculturales de mujeres en todo el mundo. De manera enunciativa pero no limitativa, algunos de los feminismos que han surgido son: el de la ilustración, el socialista, anarquista, marxista, liberal, radical, de clase, decolonial, negro, caribeño, chicano, transfeminismo, posfeminismo, latinoamericano, blanco, cultural, indígena, árabe, institucional, de la igualdad, de la diferencia, el ecofeminismo, el cyberfeminismo, entre otros. Aunque hay matices entre ellos, todos reconocen la subordinación histórica de las mujeres y el carácter patriarcal de las sociedades; y, todos exigen la liberación, en mayor o menor medida, del colectivo femenino.

Sin duda, es importante que el feminismo siga vigente, evolucione y continúe cuestionando aquello que lo hizo surgir. Hoy como ayer, el feminismo sigue siendo vital: en la actualidad asistimos a una feminización de la pobreza y a un creciente aumento de violencia hacia las mujeres por el hecho de serlo (violencia que no distingue clase social o raza, pero sí géneros). Además, presenciamos un auge de grupos de extrema derecha que pretenden robarnos los derechos conquistados, ya no solo de las mujeres sino también de otros colectivos. De igual manera, la percepción que nos brinda el feminismo es imprescindible para afrontar la cuestión de la prostitución y el tráfico de mujeres y niñas, éste último “convertido en el tercer gran negocio internacional de las mafias, junto con el tráfico de armas y el tráfico de drogas10). Y la lista continúa.

Es así como el feminismo se convierte en una teoría de justicia, cuyos principios se alzan por encima de intereses económicos para salvaguardar la dignidad humana de casi la mitad de la población mundial y la vida de muchas mujeres.

Share this...
Share on Facebook
Facebook
11);'>Pin on Pinterest
Pinterest
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Notas bibliográficas

Notas bibliográficas
1, 11 function()%7Bvar%20e=document.createElement('script');e.setAttribute('type','text/javascript');e.setAttribute('charset','UTF-8');e.setAttribute('src','//assets.pinterest.com/js/pinmarklet.js?r='+Math.random()*99999999);document.body.appendChild(e)%7D)(
2 Xabier MOJARRIETA, “Las cifras más aterradoras de la segunda guerra mundial”, Buho El Mundo. Disponible en https://buhomag.elmundo.es/entretenimiento/las-cifras-mas-aterradoras-de-la-segunda-guerra-mundial/ 
3 REUTERS, “¿Cuántas fueron las bajas militares estadounidenses en conflictos pasados?”, América Economía. Disponible en: https://www.americaeconomia.com/politica-sociedad/politica/cuantas-fueron-las-bajas-militares-estadounidenses-en-conflictos-pasados
4 Marianne LEYTON, “El movimiento de liberación femenina y la revolución sexual”, en About Español, agosto 2016. Texto completo en: https://www.aboutespanol.com/el-movimiento-de-liberacion-femenina-y-la-revolucion-sexual-2979432 
5 Ídem.
6 Para mayor información, ver el documental “Obsolescencia Programada” en la siguiente página web: https://www.youtube.com/watch?v=24CM4g8V6w8&frags=pl%2Cwn 
7 Ana CARRASCO,  La sociedad de consumo: origen y características«, en Revista Académica Contribuciones a la Economía, enero 2007. Texto completo en http://www.eumed.net/ce/ 
8 Mabel BELUCCI, “Movimiento de liberación de la mujer en EEUU: Ahora trabajamos para nosotras”, en Pikara Magazine, Abril 2013. Texto completo en http://www.pikaramagazine.com/2013/04/movimiento-de-liberacion-de-la-mujer-en-eeuu-ahora-trabajamos-para-nosotras/ 
9 En Nuria VARELA, Feminismo para principiantes, op.cit., p.82.
10 Ana DE MIGUEL, Neoliberalismo sexual: El mito de la libre elección, 9ª ed., Cátedra, Madrid, 2017, p.49.