Los seres humanos somos cuerpo que han de adquirir la autoconciencia de pertenecer al tejido de la vida múltiple y multiforme del planeta que vivimos y que su destrucción es, a medio o largo plazo, la nuestra”. Alicia Puleo

 

Desde mi punto de vista, tratándose del CAMINO DE LA CONSCIENCIA cuanto más se avanza más fácil es no retroceder (como si brincáramos de grado escolar). Una vez que se da un gran salto es para no regresar al mismo lugar (a menos que se tenga que regresar, lo que significa que realmente no hemos aprendimos la lección). Pero ¿qué se entiende por consciencia? Y ¿en qué se diferencia la consciencia de la conciencia?

 

Para efectos de este artículo dividiré la CONSCIENCIA en dos: en objetiva y subjetiva (individual). La CONSCIENCIA OBJETIVA es la inteligencia universal que da vida y movimiento a todo (llamarle como quieras). Por su parte, LA CONSCIENCIA SUBJETIVA o individual es –tratándose de los seres humanos– aquella capacidad de conocernos a nosotros mismos, y de conocer la realidad que nos rodea e interactuar con ella1); la CONSCIENCIA posibilita que nos reconozcamos a nosotros mismos en relación con otros seres vivos y entorno. Para Joe Dispenza LA CONSCIENCIA “nos permite ser autoconscientes y tener libre albedrío”2). Para la RAE CONSCIENCIA –haciendo uso del verbo ser– significa “saber algo o tener conciencia de ello”. Específicamente, ser conscientes de nosotros mismos, de quién verdaderamente somos, de nuestras luces y sombras, de nuestro proceso evolutivo, de reconocernos en el otro, etc. 3)].

 

Por su parte, LA CONCIENCIA está relacionada con la moral; es aquella que tiene que ver con “el sentido moral innato de la ética”4), es decir, con la capacidad para distinguir lo bueno y lo malo. La conciencia es una consecuencia de la consciencia.

 

Cuanta más consciencia adquiramos nuestro nivel de concienciación aumentará.

 

Si bien hay personas más conscientes que otras, este hecho no quiere decir que las menos conscientes sean malas, inferiores o atrasadas; otra cosa muy distinta es que las personas inconscientes hagan cosas que se consideren malas dependiendo del contexto social o de sus creencias. Además, ser una persona inconsciente no tiene tanto que ver con una situación externa sino, sobre todo, con una interna: al igual que una persona empobrecida deja de serlo cuando adquiere bienes materiales [lo que quiere decir que la pobreza está vinculada a la condición social y no a un rasgo innato], la persona inconsciente dejará de serlo en la medida en que adquiera CONSCIENCIA; esto es, que sea consciente de sí mismo en relación a su entorno, de quién verdaderamente es, del alcance y responsabilidad de sus actos, de su cuerpo, de la energía vital que le rodea, etc.

 

Como ya se mencionó, lo anterior no quiere decir que las personas con cierto grado de conciencia no hagan cosas tildadas de “malas”. Al fin y al cabo, somos seres humanos y nos equivocamos. Desde mi punto de vista, la diferencia radica en que si las personas más conscientes obran indebidamente puede que se den cuenta de ello más rápido y que, además, accionen y traten la situación de distinta manera. Es de personas conscientes reconocer sus errores y también asimilar qué es lo que los ha llevado actuar de esa manera. Se trata de un ejercicio de reconocimiento. También, es de personas conscientes reflexionar sobre las consecuencias que tienen sus actos en los otros seres y entorno. La inconsciencia alimenta al automatismo, mientras que la consciencia rompe con patrones limitantes.

 

Sin duda, la inconsciencia subjetiva no conoce de clase social, raza o género. No es más consciente el que tiene más dinero ni poder ni menos consciente el que carece de éstos. Y ¿de qué hay que ser conscientes?

 

El desarrollo y la expansión de la CONSCIENCIA es un proceso y cada persona lo experimenta de distinta manera y a su tiempo. El primer paso en este largo pero satisfactorio camino es darse cuenta de los aspectos de los que no somos conscientes. Dicho de otro modo, darme cuenta de lo que no me doy cuenta. O sea, ¿Qué aspectos de la vida no he integrado en mi campo cognitivo y cuáles de ellos me brindarían una vida más plena y consciente? O al contrario, ¿Qué creencias, actitudes, emociones y aspectos están impidiendo mi evolución y desarrollo? Por ejemplo, el feminismo ha hecho este ejercicio al reinterpretar la realidad incorporando aquellos aspectos sobre los cuales las mujeres no habían sido conscientes durante más de 3,500 años.

 

Desde mi nivel de CONSCIENCIA soy consciente de habitar un cuerpo físico maravilloso y vulnerable (entendiendo a la vulnerabilidad no como una debilidad sino como un aspecto de la condición humana); soy consciente de que además de mi cuerpo físico existen el cuerpo mental, emocional y energético, y que soy mucho más que mi cuerpo; soy consciente de ser totalmente responsable de mis acciones y omisiones; asimismo, me reconozco como parte de una gran red global interconectada con la que comparto mismos componentes: científicamente esto es así porque el cuerpo de los seres humanos está compuesto por los mismos elementos (ADN) que todo lo que nos rodea.

 

De igual manera, un ser consciente no culpa a los demás y al entorno de sus desgracias, sino que se responsabiliza de sus actos y, sobre todo, de la manera en cómo reacciona ante las vicisitudes diarias. Más aún, alguien consciente no ve al diferente como inferior sino como un igual que también forma parte de este sistema vivo e interconectado. Ciertamente, tomando consciencia de quiénes somos y de dónde estamos situados, de los demás seres, de nuestro entorno y su impermanencia, así como de nuestra innata interdependencia y ecodependencia, desmontaríamos fácilmente los mitos que nos han separado durante siglos de la naturaleza, y otros tantos.

 

En lo personal, ser consciente de caminar sobre el sendero de la conciencia es de las cosas más emocionantes que he vivido, y apenas ha empezado. Es un camino que –sin dogmas, castigos, prejuicios ni mandatos– me ha permitido reapropiarme poco a poco de mi verdadero yo; o más bien que mi verdadero yo vaya surgiendo. Esto ocurre cuando se quitan capas y capas que no nos corresponden como si se tratara de una cebolla podrida. Y es que, cuanta más CONSCIENCIA adquiera la humanidad, más fácil será construir unas mejores condiciones de vida para los seres vivos que habitamos en este planeta, incluyendo las futuras generaciones.

 

Foto de John Hersey

Notas bibliográficas   [ + ]

1. Extraído del vídeo CONSCIENCIA de Emilio Carrillo: https://www.youtube.com/watch?v=Zoxut03aqFI&list=LLWbJ6PqvQBGVgANxUO_r9Ew&index=7&t=0s&frags=pl%2Cwn
2. Joe DISPENZA, Deja de ser tú, 1ª Ed., Ediciones Urano S.A., Barcelona, 2012, p.57
3. Consultar la siguiente página web: http://lema.rae.es/dpd/srv/search?id=e0QSbb9scD6QJcykew 
4. Michael NEWTON, El viaje de las almas, Arkano Books, Madrid, 2013, p.96.